Poemas de AINHOA ESCARTI
Colinas de flor de loto
Subimos la colina tratando tratando de no trotar salvajes,
de no comer pastos de hojas de loto.
No hicimos caso de las voces,
nos pensábamos entre nubes
pero solo era niebla
no dejando ver allende los dedos dejan de alcanzar.
No se dieron cantos de sirena para embaucarnos
mientras el sol nos otorgaba horas de vitamina D.
No sé qué hicimos
no recuerdo nada.
No hubo sirenas ni encantamientos
solo el sonido de las hojas contra el viento.
Se disipó la niebla,
se callaron los cantos,
me pensaste en un pedestal
tan alto, tan alto
que para tomar tu mano
tenía que saltar.
Justo entonces me dio miedo caer.
Si los ciegos
Si los ciegos se hubieran girado a vernos
sus ojos sedientos de milagros
habrían visto, habrían visto.
Tú y yo en la misma habitación rosada
diciendo todo
hablando de nada
con el veneno de la sinceridad en las venas
recorriendo las heridas narradas.
Si los ciegos se hubieran girado a vernos
con nuestras chispas alrededor
la luz les deslumbraría,
les asustaría el tamaño de nuestro candor.
Mas no se puede mirar
lo que acontece aquí entre nos.
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