Poemas de LINCE PROTEICO
El camino y su origen
Qué bien se siente ver las personas pasar,
morir,
nacer,
renacer.
El proceso se reproduce a sí mismo a través de una otredad que refleja el significado propio.
Solo sé que la vida es una marea irreal y que mi pisada se incrusta en esta irrealidad.
En el enfrentamiento mi significado me da bocanada de un aroma extraño que para mí es realidad.
Este goce se está desenvolviendo en mi debilidad y en mi fortaleza
que son lo mismo.
Yo no soy el santo ni el diablo.
Soy un impostor que se pierde en campos semánticos dispares.
El futuro es incierto pero yo sigo los algoritmos de la vida sin saberlo.
Yo soy la vida fosilizada en el subconsciente
Yo soy el espectador que quiere reconectarse con su actuar.
Puedo resistir el segundo, el tercer, el cuarto, el quinto, y el enésimo combate.
Pero
cuántos golpes podemos resistir todos hasta hundirnos en el infierno.
En serio la mente y el cuerpo son tan fuertes,
pero la vida es tan solo un accidente planificado por un ciego, mudo y sordo
que ya estaba muerto al nacer.
La muerte nos dio vida y nos dio finitud, fragmentación, delimitación.
Y estoy eternamente agradecido por poder presenciar este momento.
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