Textos de LUIS OLMEDO ARANDA
RENDICIÓN
Sé que me tengo que rendir,
no me queda otra.
No tengo más cartas en la manga
(siempre fui un mal ilusionista).
Me ha llegado la orden de desahucio.
Al alba abandono mi refugio
bajo el arco de tus senos.
Expulsado al fin del paraíso.
Ya me viene la derrota
y no duele ni es amarga,
sabe más bien a café largo de agua,
a melocotones de invernadero.
Con un gesto mil veces ensayado
ante un público ausente,
cargo al hombro mis cuatro pertenencias,
echo una última mirada a tu escorzo
y me inclino ante la derrota
con la dignidad de quien rinde una ciudad
sitiada por un ejército invisible.
PRIMAVERA ESQUIVA
Nunca pasa nada…
Atravieso las planicies
de los incontables días
que terminan sin nada que contar.
Me ahoga más la propia vida
que el nudo de la corbata diaria
y no hay remansos
entre las mamparas que separan
un mes del siguiente.
Se agolpan hojas de calendario
y las canas de mi barba
me recuerdan
que se acaba mi jornada.
Mis manos aún no tiemblan,
pero siento ya que la primavera,
la que antaño me devolvía una sonrisa,
no ha venido este año
a derretirme el frío y la soledad;
ahora solo es una jovencita
que retira sus ojos
del encuentro con los míos.
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