Textos de VALERIA MOYA
LOS ÁNGELES
Ahora ya no temía a las batas blancas, o como las llaman en la planta treinta y seis:
los ángeles. No las temo porque sus manos parecen haber sido rozadas por La Vida, por
algo que solo los corazones rotos pueden reconocer. Todos aquellos que reciben su
caricia oyen su voz dentro del Túnel Oscuro, y ni las más fuertes ataduras de este pueden
echarlas.
Yo también las he escuchado. He sentido su canto.
Tras varias lunas mudas, encogida en una esquina de mi habitación marchita, fueron
ellas quienes llegaron. Tomaron con cariño mis manos arañadas, y me guiaron por ese
Túnel Oscuro arrancándome del fango. Me llevaron en una barca silenciosa, hecha de
paz y de consuelo, y me alejaron del naufragio de mis pensamientos.
Yo no las llamé. No creí necesitarlas. Pero los ángeles nunca aguardan a ser llamados,
solo aparecen y te tienden la mano. Me acogieron sin pedir nada a cambio, y me cuidaron en la plácida planta treinta y seis.
Por eso, las llamábamos los ángeles: porque, aunque sus espaldas parecen desnudas,
sé que un par de alas las coronan, reflejándose la promesa de devolvernos a la luz, a la
Vida.
Autora: Valeria Moya
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